Una banda sonora… estratégica

No todos los años terminan con la misma canción. Y tampoco todos los años empiezan igual.

El 30 de diciembre no es un día de balance, eso ya está hecho, o al menos intentado. Es un día de umbral. De esos en los que algo ya se ha cerrado, aunque a veces no sepamos ponerle nombre, y algo nuevo está a punto de empezar sin forma definida todavía, un momento especialmente sensible para afinar los ritmos estratégicos para el liderazgo.

En este punto solemos mirar objetivos, planes, propósitos. Pero hay una pregunta que rara vez nos damos el tiempo de escuchar, y que sin embargo lo condiciona todo:

¿Con qué ritmo estamos entrando en el nuevo año?

Porque no todo se lidera empujando.
No todo se resuelve acelerando.
No todo se arregla sosteniendo un poco más.

Muchos equipos no están bloqueados por falta de ideas ni de talento. Están cansados de ir a contrapié. De empujar cuando el sistema pide escucha. De proteger cuando toca decidir. De correr cuando el cuerpo colectivo necesita orientación.

La Estrategia necesita escuchar el momento y activar su movimiento.

Estrategia, ritmo y música

Con los años he ido descubriendo que la música no conecta solo con el oído. Conecta con otros sentidos, con la emoción, con el estado interno desde el que vivimos y trabajamos. Cambia el clima. Modifica la energía. Ordena, desordena y vuelve a ordenar sin necesidad de explicaciones.

En mi propia Vida, personal y profesional, la música ha puesto y pone banda sonora y latido a muchos momentos. Me ha acompañado en etapas de exigencia, de duda, de cambio y de expansión. Y la escucho no solo como acompañamiento de fondo , sino como “conectora” del momento. Como pista de por dónde iba el pulso de lo que estaba viviendo.

Y lo utilizo también cuando trabajo con lideres, en  equipos y en las organizaciones. La Estrategia no se despliega en abstracto. Se encarna en cuerpos, en conversaciones, en estados emocionales compartidos. Y cada momento tiene un ritmo distinto. Pretender liderarlos todos igual es como bailar siempre la misma canción, independientemente de lo que esté sonando.

Por eso he creado esta playlist.

No como una lista para animar el ambiente.
No como algo estético.
Sino como un mapa de ritmos estratégicos para el liderazgo para leer el momento que atraviesa una persona, un equipo o una organización y elegir el siguiente movimiento con más conciencia.

Doce ritmos estratégicos para el liderazgo

Cada canción de esta playlist nombra un ritmo distinto. Un estado. Una manera de estar y de moverse.

Hay momentos para escuchar, cuando el ruido tapa lo importante y el silencio ordena.
Momentos para reencuadrar, cuando cambiar la posición desde la que miramos cambia el sentido del esfuerzo.
Momentos para orientarse, incluso sin tenerlo todo claro, porque quedarse quietos resulta más arriesgado que avanzar con atención.

Hay ritmos que invitan a transformar, integrando lo que ya cambió.
Otros a sostener, porque la prudencia también es una decisión estratégica.
Otros a elegir, aun sabiendo que incomodará.

Hay momentos para atreverse con conciencia, para nombrar verdades que pesan más cuando no se dicen, para ejecutar con constancia sin buscar épica innecesaria.
Momentos para confiar, creando seguridad psicológica para pensar mejor juntos.
Momentos para integrar aprendizajes, incluso los que dolieron.
Y momentos para orientar, cuando emerge un sentido compartido aunque no esté todo resuelto.

No es una secuencia lineal. No hay un orden correcto. Hay una escucha del momento… para tomar conciencia y en su caso activar un movimiento posterior. 

Muchas Estrategias se atascan porque aplican el ritmo equivocado. Empujan cuando toca parar. Frenan cuando toca dar un paso valiente. Aceleran cuando el sistema necesita respirar. Y luego se preguntan qué ha fallado.

Cuando fallan los ritmos estratégicos para el liderazgo, no es por falta de ideas, sino por falta de escucha.

Sintonizar antes de moverse

Esta playlist es una invitación a afinar el pulso. A ponerle nombre al momento. A dejar de ejecutar en automático y elegir el movimiento desde un lugar más consciente.

Porque liderar no es imponer un ritmo, sino aprender a escuchar cuál está pidiendo el sistema. Y desde ahí, acompañar el movimiento.

No todos los años empiezan en la misma canción. Algunos piden bajar el volumen, otros cambiar el tono, otros sostener una nota un poco más antes de moverse.

Entrar en un nuevo año no va de correr ni de decidirlo todo ya. Va de escuchar qué música está sonando ahora, en ti, en tu equipo, en tu organización,  y elegir el siguiente movimiento con un poco más de conciencia.

Porque cuando el ritmo es el adecuado, el movimiento deja de forzarse. Se vuelve más coherente. Más habitable. Y también más sostenible en el tiempo.

A ritmo de cierre… y apertura.

liderazgo consciente y ritmos estratégicos

Te propongo una sencillo pregunta (y profunda a la vez) para empezar el año: 

¿Qué canción sería hoy tu canción de apertura para este nuevo año que comenzamos?

La que marca el ritmo con el que quieres iniciar este nuevo ciclo.
La que conecta con cómo estás hoy.
La que te ayuda a reconocer desde qué lugar quieres moverte, decidir y liderar en lo que viene.

Una canción que te ayuda a escuchar el momento, a sintonizar con el pulso real desde el que empiezas este año.

Si te apetece, compártela. La iré sumando a la playlist colectiva de Dibuja tu Estrategia®.

Porque la Estrategia también se construye desde la escucha compartida. Y a veces, una canción ayuda a nombrar el momento desde el que empezamos a movernos.

¡Feliz año nuevo!  y ¡Here comes the sun (the Beatles, 1969)!

#DibujatuEstrategia #SinoloVeonomeMuevo #RitmoEstratégico #LenguajeVisualEstratégico

P.D: Te dejo por aquí un Post que puede resultarte interesarte para Liderar en clave de Jazz

Miryam Artola
Author: Miryam Artola