Pausa estratégica: posar y reposar para decidir mejor

Por qué la Estrategia necesita una pausa: ordenar para Ver, reposar para Mover.

Cada agosto, mientras la ciudad baja el ritmo y casi todo el mundo se marcha, yo me quedo y (me) ordeno. No es una metáfora: hay un cuarto pequeño, un estudio dentro del estudio, donde durante meses se van amontonando los papeles de los procesos, los rotuladores a medio gastar, los murales de las sesiones, los libros que fui comprando sobre la marcha. En verano me pongo delante de todo eso y empiezo a colocar. A quien me lee de lejos puede parecerle una tarea doméstica. Para mí es una de las cosas más estratégicas que hago en todo el año.

Porque ordenar, cuando lo miras despacio, es una pausa estratégica hecha de dos gestos en uno: primero poso, para Ver; después reposo, para Mover. Y esos dos verbos —Ver y Mover— son, en el fondo, toda mi manera de entender la Estrategia.

Ordenar es Ver

Retiro lo que terminó y coloco lo que sigue. Cierro las carpetas de los procesos que llegaron a su fin y dejo a mano los que retomo en septiembre. Y mientras ordeno con las manos, se me abren ventanas en la cabeza: se me ocurre cómo enfocar a un cliente, recupero un texto que llevaba meses esperando sitio, aparto un mural porque todavía tiene algo que decirme.

No es casualidad. Llevo años sosteniendo que pensamos también con las manos y con los ojos, y que el pensamiento necesita forma para poder verse y compartirse. Ordenar el rastro físico de un semestre entero es una manera de volver a Verlo completo. Y cuando lo veo completo, entiendo cosas que en la carrera del día a día no tenían por dónde aparecer.

Hay, además, un registro que solo se abre cuando baja el ruido. En Teoría U, Otto Scharmer lo llama sensing: esa escucha más honda en la que uno deja de proyectar lo que ya sabe y empieza a percibir lo que está emergiendo. No hace falta ponerle nombre técnico para reconocerlo. Es la intuición que aparece cuando dejas de forzar, el sentir que te dice qué importa de verdad entre todo lo acumulado. En agosto, con el ritmo lento, ese registro se me abre mucho más. A eso llamo hacer poso: dejar que un semestre de trabajo suelte su fondo, como el café o el vino cuando reposan. Ese fondo —lo que aprendiste, lo que cerraste, lo que quedó a medias— es la materia prima de la Estrategia del tiempo que viene.

Reposar es sostener

El segundo movimiento va de otra cosa. Una vez que el tiempo habitado se ha posado y puedo Verlo, llega el momento de dejarlo reposar antes de moverlo. Y aquí he aprendido, con los años, una condición que no admite atajos: para sostener a personas, a equipos, a organizaciones, una tiene que estar sostenida. Acompaño procesos de Estrategia, sostengo salas, tensiones y decisiones que no son mías pero que ayudo a madurar; difícilmente puedo llevar orden a un equipo desde mi propio desbordamiento. Por eso el reposo es, para mí, una pieza más de la estructura de mi trabajo: lo que sostiene todo lo demás. Un consultor/lider agotado toma decisiones agotadas.

Hace quince años dejé un buen trabajo  para montar mi propia empresa, y una de las razones de fondo fue poder decidir sobre mi tiempo (y la calidad del mismo). Aprendí pronto que tenerlo en propiedad no basta: hay que cuidarlo a conciencia. Y descubrí también una paradoja que todavía me cuesta explicar sin parecer contradictoria: necesito mucho orden para poder crear con libertad. La cabeza estructurada, el espacio estructurado. Solo desde ese orden me permito el desorden bueno, la idea que se sale del guion o la conversación que no llevaba a ningún sitio y termina abriendo uno. El caos sirve cuando hay dónde recogerlo; sin un continente que lo sostenga, se queda en ruido. Con un equipo ocurre igual: la libertad para explorar necesita una estructura que la aguante, o se dispersa antes de llegar a ninguna parte.

Ver y Mover, en ese orden

En septiembre volveré a ese tiempo de ritmo, premura, de  movimiento (a veces acelerado) y sin duda notaré la diferencia entre lo que decidí en junio-julio, con el semestre encima, y lo que dejé reposar estas semanas.

Las decisiones que reposan pierden la urgencia que las deformaba y ganan una dirección que solo la da el tiempo.

Es lo que intento cuando acompaño a un Comité de Dirección: que no confundan velocidad con dirección, y que se den permiso para dejar madurar lo importante antes de moverlo. Una organización que nunca repone su mirada acaba moviéndose deprisa y a ciegas, cada vez más rápido y cada vez menos lejos.

En muchas empresas veo el gesto contrario, y sale caro: el trabajo se acumula mes a mes, nadie se para a decantarlo, y cuando llega la saturación se pide «un espacio para pensar», como si pensar fuera un evento que se agenda para una tarde. La Estrategia no se comporta así. Necesita un fondo sobre el que posarse y un tiempo para tomar forma. No se puede externalizar del todo: puedes rodearte de gente que te ayude a mirar, pero decidir qué guardas, qué sueltas y qué abres es tuyo.

Es, en el fondo, lo que dibuja la imagen que acompaña este texto: un montón de papeles arrugados que, al ordenars y reposar, toman su lugar y su forma y se convierten en barcos y pájaros que  encuentrarán su ritmo, su flujo, su espacio y su rumbo.

Por eso agosto, para mí, es la estación en que la Estrategia recupera su tiempo.

Primero poso, para Ver el tiempo que hemos recorrido entero; después reposo, para Mover con criterio lo que viene.

Ver y Mover, en ese orden: es toda mi Estrategia dicha en dos palabras. Si no lo Veo, no me Muevo; y para Verlo de verdad, antes hay que dejar que se pose y repose.

¡Disfrutad de este tiempo de pausa, de poso y reposoro!

#DibujatuEstrategia #LiderazgoConsciente #SinoloVeonomeMuevo

Fuentes

  1. O. Scharmer, Teoría U. Liderar desde el futuro a medida que emerge (Theory U: Leading from the Future as It Emerges: The Social Technology of Presencing, Berrett-Koehler; 1.ª ed. 2007, 2.ª ed. 2016). El concepto de sensing pertenece a este marco.
Miryam Artola
Author: Miryam Artola